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Noruega

No sé cuánto tiempo estuve en aquella forma astral. Apenas recuerdo nada de aquello.
No sé por dónde estuve en aquella forma ni lo que hice en ese estado. 
Una noche, surcando el cielo de Noruega, un Rho me interceptó. 
Me atacó abiertamente, hasta tal punto que a causa de su poder, retorné a mi forma humana.


Cuando desperté, aquel Rho se encontraba vigilándome, junto a otro Rho.

Uno era Odín que se asemejaba a un  centauro de ocho patas, con dos colas, de color dorado y un par de alas a su espalda.

El otro Rho con una apariencia que recordaba vagamente a un figura femenina, con largas extensiones de energía a su alrededor que parecía cabello se hacía llamar Freyja.

Aquellos dos eran los líderes Rho de aquellas tierras.

Yo estaba lleno de preguntas pero aquellos dos preferían discutir en un tono burlón sobre mi condición. Finalmente, obtuve una respuesta.
Al parecer, y cosa que yo ignoraba, la proyección del alma solo puede hacerse en su totalidad  si el Dotado ha adquirido la totalidad de su potencial poder, de lo contrario, sólo puede liberar una parte de ese poder. Al parecer yo no estaba preparado aún, de modo que al hacerlo, preso por la ira, había perdido parte de mi poder y esa parte fue mi raciocinio, mi capacidad de pensamiento.
Odín prosiguió burlándose de mí, me llamó insensato, loco, y afortunado, ya que estar demasiado tiempo en aquella forma, provocaba que el Dotado no pudiera retornar a su forma humana y el hecho de haber estado (me enteré después) 4 siglos en esa forma  y volver a mi forma humana era un auténtico milagro.

Burlas aparte, Odín me pusó al día de los acontecimientos.Júpiter/Zeus, Marte/Ares habían muerto hacía mucho tiempo. El imperio romano ya no existía, un poderoso Notola se había hecho con el control de casi todo lo que fue el imperio: Dios que no sólo había derrotado a sus enemigos si no que además a todos los Rho y Notola que lo enfrentaron, los había demonizado a la opinión pública, haciendo que el culto a estos estuviera prohibido y por tanto la cantidad de aliados que pudieran tener estos Rho fuera mínima. 
Por fortuna, el panteón Nórdico mantenía su lucha contra los Notola más allá incluso de las fronteras de Noruega. Odín cada noche cabalgaba por los cielos eliminando a todos los Notola que encontraba. Cada Rho tenía su misión en aquellas tierras, un tercer Rho, Thor, se encargaba de iniciar a los nuevos Dotados. 
De este modo, mantenían una estricta jerarquía, y llegado el momento de luchar, todos luchaban unidos. 

 

En parte me recordó a mi vida en Egipto, solo que los Rho de allí no trabajaban de igual modo, a diferencia de Thor, quien iniciaba a los Dotados en su totalidad, en Egipto cada Rho disponible, tomaba como discípulo a un Dotado, y en ocasiones, un Dotado más avanzado y un Rho, tomaban de discípulo al mismo alumno.

Odín debía continuar su misión al igual que Freyja, por lo que me encomendaron viajar hasta Kattegat, el pueblo más cercano, donde residía un Dotado que podría ayudarme. 
Me dio la sensación de que Odín pretendía que me uniera a sus Dotados y yo en aquellos momentos sólo intentaba asimilar todo lo que había ocurrido.

 

Caminé hacia Kattegat durante varios días hasta que finalmente llegué al pueblo. Nunca antes había estado tan al norte, aquella cultura era bastante diferente a todo lo que me había encontrado antes, su sistema político resultaba familiar al resto de pueblos que había visto, donde un rey apoyaba su poder en su nobleza y estos gobernaban las tierras asignadas, pero esta cultura me sorprendió por su ferocidad, casi como en mi tierra natal, la mujer gozaba de una enorme independencia, podían empuñar armas, algunas eran incluso más diestras que los hombres, en general el pueblo vivía de la pesca, aprovechando su situación geográfica, habían pocas tierras de cultivo y los granjeros estaban contados.

Deambulé por el mercado del pueblo buscando la energía de aquel Dotado pero sin éxito. Fue entonces cuando decidí entrar a uno de sus templos. Aquel edificio estaba dedicado a Odín, supuse que tal vez el Rho visitaría el lugar al haber sido construido para su beneración. En vez de ello, quién acudió al templo fue un Dotado llamado Jaral.

Jaral me llevó hasta la casa comunal del Jarl, quien acogía a todos los Dotados para aguardar la llegada de Odín y comenzar su formación.  
Ese grupo estaba formado por gente de diversas edades, desde niños, a adultos e incluso ancianos, que acababan de despertar. Al parecer, Jaral era uno de los más veteranos,  y tenía una estrecha relación de amistad con Thor.

Por la noche el Jarl organizó un gran banquete para celebrar la gran cantidad de Dotados que se unirían a Thor, para la opinión pública era la cena anual para organizar los saqueos.
Aquella civilización me resultaba cada vez más extraña,era un pueblo de guerreros, no conocían la escritura, no sabían leer y sin embargo tenían una gran tradición que no caía en el olvido.

 

Una vez finalizada la cena, Thor llegó en busca de los Dotados. 
Aquel Rho se veía poderoso, no tenía piernas, pero lo compensaba con un abdomen voluminoso y cuatro brazos, de su cabeza emergían tres cuernos. Una protuberancia de gran tamaño cubría su espalda, aquella protuberancia se asemejaba a un yunke de herrero. La mirada de Thor llegó a intimidarme, nunca antes había visto una mirada así, fría, casi como la mirada de un asesino que ha perdido toda humanidad.

 

Los Dotados marchamos del salón siguiendo a Thor, que nos llevó hasta un santuario en honor suyo, a una semana caminando de distancia. Allí, otros Dotados nos recibieron y nos llevaron a nuestros aposentos. 
Estos Dotados tenían gran conocimiento acerca de la conjuración, pero no tanto como yo, el más anciano de ellos tenía unos quinientos años de edad. 
Allí eran instruidos en el dominio de la conjuración, tiro con arco, lucha con espada, arco, y hacha y algo que nunca había visto antes: Las runas.

Las runas eran la única "escritura" que conocía aquella gente, creadas por el propio Odín y de cantidad limitada, aunque el Rho a menudo se pasaba por allí para crear más, talladas en madera, esculpidas en piedra o hueso.

Sin darme cuenta, acabé instruyendo yo a los jóvenes, cuando mostré mis habilidades y mis conocimientos, herencia de mis milenios de vida.
Pude ver como esto provocó el recelo de los más veteranos y poco a poco comenzaron a darme la espalda todos excepto Jaral. El berserker se sentía intrigado por mí, por mi vida y, cuando le revelé mi pasado, quedó aún más intrigado.

Fue entonces cuando la curiosidad del vikingo aumentó y comenzó un interrogatorio acerca de mi tierra natal: Egipto.

Decidí hacer un trato con él, a cambio de mi información, yo quería información.
De este modo ambos aprendimos mucho el uno del otro y sin darnos cuenta forjamos una fuerte amistad.

Pasado un año, volvimos al salón del Jarl, en su convocatoria anual para decidir los saqueos y para llevar a los nuevos Dotados al santuario.

En el transcurso de la cena, hubo una discusión entre un joven granjero y el Jarl: El primero insistía en navegar hacia el oeste, y el segundo se negaba a prestar sus naves para navegar a la muerte, ya que no conocían la existencia de tierras más allá de ese mar.Aquel lugar sería britania, y según lo que me había contado Thor, estaba bajo la influencia Notola de Dios. 
Hablé con Thor sobre aquello, sería una buena oportunidad para llevar a cabo una batalla contra los Notola, y en el fondo, deseaba ver con mis ojos en lo que se había convertido el imperio romano.
Sin embargo yo no podía decir o hacer nada, tan sólo era un extranjero y mi opinión no era de importancia, aunque yo sabía que si navegaban al oeste alcanzarían costas desconocidas para ellos.
Al día siguiente, nos llevamos a los Dotados al santuario, en el camino yo le confesé a Jaral acerca de la existencia de esas tierras. 

Deseoso de batallar, Jaral se separó del grupo para regresar a Kattegat y como era mi único amigo, lo acompañé.
Una vez en el poblado, Jaral se puso en contacto con aquel granjero y lo instó a navegar hacia el oeste. El propio Jaral financió la expedición, y en unos meses, nos encontrábamos navegando hacia el oeste. 
Desembarcamos en las costas de Britania, ahora llamada Inglaterra, en las cercanías de un monasterio, en honor al Notola Dios. Poca influencia Notola había en aquel lugar, sin embargo aquello no les importó nada a los nórdicos, pues arrasaron el lugar sin miramientos, mataron a cuantos se encontraron. Se podría decir que disfrutaban con la muerte de aquellas personas.
Quedé horrorizado por la crueldad de la que hacían gala, incluido el propio Jaral, el cual parecía ser otra persona en la batalla. Cuando regresamos a Kattegat, sentí que aquel lugar no era para mí, y el descubrimiento de una nueva especie, desconocida por mí, un hada, me guió hacia mi nuevo destino...

Nammu

Historia creada por: becro

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