
Armas mitológicas
Seguro que alguna vez has oído hablar de objetos legendarios que otorgaban poderes a quienes los poseían, como el anillo de los Nibelungos, la lanza de Odín (Gungnir), el Mjolnir, el casco de Hades, el tridente de Poseidón, la Lanza de Longuinus y un largo etcétera.
Llegados a este punto, en ocasiones resulta difícil poder separar la mitología de la realidad, y aunque la gran mayoría de estas armas son solo eso, meros mitos, algunas por el contrario sí que existieron, proporcionando grandes dones a sus poseedores, fueran Dotados o no.
Estos objetos fueron forjados por Dotados, junto a la ayuda de los Rho, los cuales imbuyeron su esencia dentro de estos artefactos, permitiendo así que, por un lado, el material del que estaban hechos fuera superior en sus características respecto a sus semejantes, y por otro, que el usuario al empuñarla adquiriera más poder.
Además, al contener semejante poder en su interior, eran capaces de acabar con Notolas de menor poder.
Claro que, para poder sacar el máximo poder a estas armas, el usuario debía ser Dotado, puesto que sería capaz de combinar su esencia con la esencia del interior del arma aumentando su poder.
La gran mayoría de estas armas surgieron por mano de los Rho del norte, guíados por Odín.
El pueblo nórdico siempre fue muy belicosos, y del mismo modo, los Rho que los protegían, por lo que para aumentar sus victorias, no dudaron en crear objetos que fortalecieran a sus Dotados, de ahí, que grandes armas como la lanza de Odín o el martillo de Thor fueran usadas hasta perderse en el tiempo.
Los Rho que protegían las costas de Grecia y Roma también forjaron algunos objetos, aunque estos eran entregados a Dotados que tenían una misión realmente difícil, y por lo tanto necesitarían más ayuda.
Por todo el mundo los Rho crearon objetos de esta naturaleza, claro que muchos se han perdido en el tiempo o fueron destruidos.
En Egipto, por el contrario, tan sólo fue forjado un objeto, imbuido con el poder de Ra y que sólo se entregaban a los más importantes faraones: El bastón de mando.
Fue ocultado por alguna parte del imperio, aunque he de reconocer que nunca descubrí su ubicación.
Por desgracia, cuando una idea es buena, es imitada.
Los Notola vieron el potencial que podían tener objetos de este tipo, y también crearon multitud de estos elementos, para extender su influencia. Pero la diferencia entre las energías Rho y Notola, provocó que los objetos creados por los Notola acabaran acarreando graves consecuencias para sus usuarios, corrompiéndoles hasta tal punto que ni llegaban a reconocerse a sí mismos.
Estos objetos no siguen las mismas reglas que los encarcelamientos de Notola en objetos. Si el contenedor sufre un gran daño, o se rompe, la energía escapará, sin embargo la técnica elaborada por los Rho permite que si una espada imbuida en este poder es destruida en combate el metal mantendrá aún las propiedades. Dicho de otra manera, aunque la espada sea destruida, su acero puede fundirse y forjar una nueva espada, que mantendrá todo su poder.
Lo más cerca que he estado de una de estas armas ha sido cuando estuve en Japón, y conocí a cierto samurái... aunque su arma, me resultó diferente...
Todo cuanto sé, es lo que pude descubrir de papiros de antecesores míos, de los conocimientos que habían acumulados en la biblioteca de Alejandría y de algunas charlas que tuve el honor de tener con algunos Rho.
La ubicación de estas armas es un misterio, y si algún día encontramos una, debemos custodiarla.
Nammu