top of page

Adiós hijos míos

Tengo la pena agarrada a mi corazón. Nuestro hijo, Ramses, ha fallecido.

Tu pérdida , mi amada Anansu, fue dura, si, te vi envejecer, vi como el tiempo hacía mella en ti y sin embargo, te amé con la misma intensidad que el primer día. Pero es ley natural, vida y muerte, no queda otra cosa más que continuar, por nuestro hijo.
Atesoraré tu recuerdo mientras viva, y recordaré tus besos cada noche antes de dormir.

Recordaré a nuestra hija también, asesinada por los Notola cuando no era más que un bebé... Todos los días lamento no haber estado en casa para evitarlo... aquella trampa que me tendió el Notola... siguiendo pistas falsas para alejarme de casa..
Pero hoy no me lamento por la pérdida de nuestra hija, ni la tuya mi amor, hoy me abandona Ramses, nuestro hijo mayor. 
Me queda el consuelo al menos de saber que tuvo una vida plena, creció sano, tuvo romances con distintas damas y también con hombres, nunca logró tener el misterio de la vida y sé que aquello le provocó mucho dolor, y sé que buscó refugio en los dioses y cuando descubrió que estos no lo escuchaban, bebió.
Fueron tiempos duros pero finalmente aceptó su sino y gozó de los placeres del cuerpo.
Lo vi crecer, lo vi caer, lo vi levantarse.
Se alistó al ejército y alcanzó un alto rango, comandando las tropas del faraón.
A partir de ahí, tuvo una vida cómoda, gozando de lujos, una vivencia amplia, esclavos.
Pero por desgracia, al igual que tú mi amor, él era efímero. Envejeció, su cuerpo se volvió débil, y sucumbió a la enfermedad.
Hace apenas unas horas que le he dado sepultura, aún tengo mis mejillas húmedas. Atacado por las altas fiebres, me preguntaba cómo lograba estar tan joven como siempre, que en mí el tiempo no pasaba. He sido un cobarde, mi amor, no he podido contarle a mi hijo la verdad, recuerdo cuando te la conté a ti, recuerdo tu rostro de horror, el miedo que sentías cada vez que me veías partir, pensando que jamás volvería a tu lado. ¿Cómo iba a darle a mi hijo la trágica noticia de la realidad en la que vive? Le he mentido, en su propio lecho de muerte, ¿he obrado mal? ¿Ha sido lo correcto?

No lo sé, no puedo... no, no quiero pensarlo, es eso. Ojalá pudiera haber dado mi vida a cambio de que el viviera un poco más. Estoy tan cansado... He perdido cuanto tenía, y no hago más que arrepentirme de tanto... Ojalá hubiera pasado más tiempo con vosotros, ojalá no me hubiera cegado tanto con mi venganza personal por la muerte de mi hija... Os dejé tantas veces solos... Pasábamos meses sin vernos, yo sólo pensaba en matar a aquel Notola que me había arrebatado a mi hija.

Me arrepiento demasiado de tantas cosas... Ya sólo me queda Ra, y él no puede sentir nada, a veces me gustaría ser un Rho y no tener sentimiento alguno...
...
Amanece, debo regresar al templo, creo que ya no volveré a casa, nada me ata aquí.

Nammu

Historia creada por: becro

bottom of page